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Silvina la poderosa en el ring.

Cuando la lucha libre, te vuelve libre.

La historia de Silvina, una mujer de pollera que se dedica a la lucha libre y su poderoso mensaje de superación.

El 11 de octubre de 2017, día de la mujer boliviana, busqué algunas imágenes para el correspondiente saludo para la página de Bithumano, y encontré una foto bellísima: una mujer de pollera, en pleno ring de lucha libre, haciendo el signo del rock con las manos. Publiqué la foto y durante el día, recibí un mensaje de whatsapp diciendo “gracias por publicar mi foto”. Era, nada más ni nada menos, que Silvina la Poderosa, la protagonista de la imagen. Esta es una entrevista con ella. Pero ahora, para el Día Internacional de la Mujer del 2019.

La vida es una lucha constante. Las redes sociales están llenas de frases motivacionales diciéndote que luches por tus sueños, pero en el caso de Silvina, “luchar” no sólo fue una metáfora sino, algo que definió su vida para siempre.

¿ Quién es Jovana Silvia Huayñapaco Vilela?

Es mi nombre verdadero. Madre de 3 hijos. Soltera. He sobrevivido a la vida luchando, sin el apoyo del padre de mis hijos. Golpeada. Humillada. Pero la vida te enseña a ser otra persona.

Jovana junto a sus 3 hijos.

¿Cuándo y cómo nace Silvina la poderosa?

Mi vida estaba llena de agresión, de constantes golpes. Iba a ver las luchas (mexicanas) y me volví fan.  Me acerqué a uno de los luchadores y le pregunté si podía entrenar con ellos y lo hice. La última vez que el papá de mis hijos me volvió a tocar, se quedó asombrado cuando lo volteé. Lo golpeé hasta más no poder. El se fue. Se fue para siempre de mi casa. A su mamá le dijo que lo habían asaltado. Ese día, Jovana fue enterrada, la mujer sumisa, la que se dejaba pegar y nació Silvina, la poderosa.

¿Qué significa luchar?

La lucha significó mucho hasta el momento. Era un modo de defensa. Pero me fue gustando mucho, el cómo la gente me aplaudía, me quería. Es emocionante. En la lucha puedo sacar lo que siento, lo que me molesta. Puedo desfogarme encima del ring. Jovana se vuelve Silvina, esa persona no tiene problemas, no tiene esa angustia en el corazón. Siempre está sonriendo, siempre está alegre.

Silvina en acción.

El éxito de Silvina escaló a nivel internacional, al punto que una productora polaca llevó al país para hacer un documental sobre su vida y terminó siendo una celebridad en ese país.

¿Cómo fue tu llegada a Polonia?

Llegué a Polonia a través de la lucha. Llegaron unos polacos hace unos 8, 10 años, a hacerme una entrevista. Era un documental de cómo vivo, a qué me dedico, vinieron a mi casa, en mi trabajo, en la lucha, y como un premio a esa mujer que ha sabido salir adelante y sacó adelante sola a sus hijos, me ofrecieron ir a Polonia. Pero lo dejé pasar. Y 8, 10 años después hubo el reencuentro. Me dijeron “ahora sí irás a Polonia, quieren conocer a la protagonista del documental”. Y me quedé en shock. Preparé pasaporte y me fui a Polonia.

Me trataron bien. Llegué como si fuera una artista de cine, en el aeropuerto me esperó gente con un ramo de flores. Martina (la productora) me recibió casi llorando, me sentí muy feliz a un país extraño donde la gente me recibió muy cariñosamente.

¿Qué le dice una mujer luchadora, a las mujeres luchadoras?

Que deben luchar en sus casas, trabajos, universidades, todos los días. Siempre ser fuertes, no dejarse vencer, no dejarse caer, no tirar la toalla. Si en algún momento caes, vuélvete a levantar con más fuerza, no te dejes humillar con nadie, mucho menos por un varón,  debes hacer respetar tus derechos, luchar por lo que quieres.


Sí podemos. Tenemos que ser fuertes y volvernos a levantar con más fuerza.

Silvina, la poderosa.

Si tenemos hijos, luchar por nuestros hijos. No dejarse vencer al ver que el marido o la pareja nos dejó, sino seguir adelante, Sí podemos. Tenemos que ser fuertes y volvernos a levantar con más fuerza. Haz todo lo posible para salir adelante y que tus sueños se cumplan, demuestra a las personas que nos dejaron en el piso, que sí podemos levantarnos. Que si una persona nos tumbó, ellos no sabían que somos semilla, y volvimos a renacer.

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